sábado, 9 de diciembre de 2017

sobre penélope



“Cuando uno espera demasiado se le acaba creando un sentimiento ambivalente o contradictorio: descubre que se ha acostumbrado a la espera y que tal vez ya no quiere otra cosa (...) el término de la expectativa y la incertidumbre, a las que uno se acomoda tanto que prefiere no salir de ellas, que no le quiten el motivo por el que se levanta ni el pensamiento con el que se acuesta, que no lo muevan de ahí”
“se me abrió un paréntesis en 1982 y nunca encontraba el momento de cerrarlo (…) al preguntarle [a Faulkner] por qué sus frases eran tan largas, tan kilométricas, tan interminables, había contestado ´porque nunca estoy seguro de continuar vivo para empezar la siguiente´. Quizá a mí me pasaba lo mismo con aquel paréntesis infinito: si lo cerraba temía morir, o mejor dicho, temía matar. Matar definitivamente a Tomás”.
                                                                                                         Javier Marías, Berta Isla

“Polvo suspendido en el aire
marca el lugar donde acabó una historia”
                                                        T.S. Eliot, Little Gidding

 


Penélope se construye en la espera. Habita un paréntesis que no se cierra nunca. Cerrarlo es matar el amor, el relato largo tiempo tejido.
La figura del hombre elegido se desdibuja con la ausencia y el silencio pero la ocupa, la constituye de un modo que olvidarlo es romperse un poco, vaciar la casa de muebles, de cuadros, enfrentarse a las paredes vacías, oír el eco de la propia voz, el aire silbando en los corredores. Pero las horas, los días, la falta, borran el nombre de Ulises, los ojos que miran, las palabras, la risa. Lo que ella venera es polvo suspendido en el aire, el lugar en el que terminó una historia. O no.

sábado, 2 de diciembre de 2017

en tránsito




“(...) demasiadas noches de transición acumuladas”
                                              Javier Marías, Berta Isla

Ando hace días pensando, sintiendo el peso de las horas y la vida como un tránsito entre un acontecimiento y otro,  un camino que recorremos ensimismados entre la última vivencia extraordinaria y la próxima  que esperamos llegue un día,  una espera plagada de rutina y vacío, un amontonamiento de tiempo que recorremos como en piloto automático, vida interina poblada de nadas o de fantasmas que transitan por nuestro pensamiento - realidad paralela de sueños y deseos -  mientras gestionamos el día a día con la sensación de que nada sucede y el tiempo pasa. 
Mientras esperamos que vuelva la isla, vivimos esa vida como de paso hacia algo. Y con los años el tiempo se estrecha. Y vuelve la urgencia, el ansia de paladear la vida que queda desde la certeza de saber lo que vale lo bueno, de saber lo que queremos. Y sin embargo, cómo pesa la tela de araña pegajosa de un día detrás de otro, los gestos repetidos, dejarse llevar por la cinta mecánica mientras se espera. Y el deseo que azuza y la urgencia que es tanta.
Me temo que es eso la vida, horas y horas en tránsito, algunos y fugaces momentos de luz. Y la esperanza de que vuelvan. No dejar de esperar las islas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

limbo



algunos días sueño con textos que me escribes 
los leo antes de despertarme
después amanece 
y se borran

 

jueves, 2 de noviembre de 2017

pequeño espacio


"La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir. Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor".
                                                                                                    Rosa Montero, La carne.

en cuanto al amor



 
"... lo que la había dejado impactada era la pasión del chico, la emocionante sensación de que se había entregado a ella"                                                       Rosa Montero, La carne
 
Definitivamente, lo que enamora es la entrega.







el vacío


"El vacío de la ausencia se transforma en el espacio sagrado donde el arte, a veces, adviene".
                                                                            Catherine Millot, ¡Oh, soledad!

como quien dibuja



 
escribe escribe
como quien se desliza por los pliegues grabados en tu espalda
como quien dibuja letra a letra cada vértebra dolorida
y las contracciones ocultas que te acompañan
diariamente
con sus pellizcos espasmos calambres
con una insistencia y perseverancia
que hacen llorar de emoción
escribe sobre las hormonas perdidas
sobre la fragilidad que de pronto
a finales de este mes de junio lluvioso y fresco en Salvador
te paraliza
escribe sobre lo que sabes
que no se hizo para ti
sobre las lágrimas enquistadas
sobre el junco que hiere cuando se comba
sobre lo que duelen cuando salen a respirar
los peces abisales que nunca miras
porque nadan en el agua más oscura  y nítida
que mana todavía del fondo del pozo
escribe sobre el temblor
sobre el hueco que escuece
sobre las aguas turbias que se revuelven y emergen
en forma de burbujas gigantes de aire comprimido
escribe sobre la niña que quisiera salir
confiesa que siempre has sentido su falta
que todavía esperas compensaciones
escribe sobre el dolor
sobre la corriente convulsa que lo disuelve todo de repente
y convierte lo que era sólido en angustia gaseosa
escribe sobre la espera de la mañana del día
de que lleguen tiempos peores mejores
sobre el peso
sobre el silencio
sobre tu espalda cansada